ENFERMEDADES GINECOLÓGICAS Y OBSTÉTRICAS (DISTOCIA)

En medicina, el término distocia se emplea cuando el parto o alumbramiento procede de manera anormal o dificil. Puede ser el resultado de contracciones uterinas incoordinadas, de una posición anormal del feto o de una desproporción cefalopélvica relativa o absoluta. Sin embargo, un embarazo complicado por distocia puede, con frecuencia, llegar a término con el empleo de maniobras obstétricas, como los partos instrumentados -por ejemplo, el uso de forceps- o, más comunmente, por una cesárea. Los riesgos reconocidos de una distocia incluyen la muerte fetal, estrés respiratorio, encefalopatía isquémica hipóxica y daño del nervio braquial.

Clasificación

La distocia de hombros es un caso específico de distocia en el que la porción anterior de los hombros no logra pasar por debajo de la sínfisis púbica o requiere una considerable manipulación para hacerlo. Es decir, una vez sale la cabeza fetal, se dificulta el desprendimiento de los hombros del estrecho canal de la pelvis materna. Aunque poco frecuente, la distocia de hombros es una emergencia obstétrica.

Una prolongación del segundo estadío del alumbramiento es otro tipo de distocia en el que el feto no ha sido expulsado al transcurrir tres horas desde que el cervix materna esté completamente dilatada.

Epidemiología

Internacionalmente, no existen estadísticas epidemiológicas de la frecuencia de partos anormales, probablemente debido a lo subjetivo que resulta el diagnóstico exacto. Entre un 25-30% de los partos son por cesárea, de los cuales la distocia representa un 30-40%. Por ello, la frecuencia de distocia estadounidense es aproximadamente 10%. La distocia de hombros es menos frecuente, con una prevalencia de uno 5 casos por cada 1000 alumbramientos. La distocia de presentación es uno de los pocos casos en la que resulta considerablemente dificil intervenir con el fin de reducir la tasa de cesárea.

Complicaciones

Debido a que el tratamiento de la distocia incluye un parto por cesárea, la condición se asocia a una mayor mortalidad y morbilidad, incluyendo dolor, daños de algunos órganos, trastornos de la fertilidad, infecciones, trombosis, coágulos, anemia y las secuelas que por lo general acompañana a las transfusiones sanguínea, si dicho procedimiento se amerita. Ciertas estadísticas sugieren que menos de una mujer por cada 2.500 cesáreas morirá, comparado con 1 en 10.000 para el parto vaginal.

La morbilidad del recién nacido es usualmente mínima, por lo general limitado a laceraciones iatrogénicas, es decir, producto de la cesárea. Todos los efectos secundarios para el bebé por razón de una cesárea, se aplican a operaciones para aliviar la distocia, incluyendo dificultades repiratorias.

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